Seguro que te suena la siguiente situación: Descargas una aplicación nueva. Te registras en apenas un minuto, introduces tu nombre, tu correo electrónico y, casi al final, aparece ese campo que ya ni cuestionas: ‘introduzca su número de teléfono’. Lo escribes rápido, pulsas aceptar y sigues adelante.
Este es un gesto más habitual de lo que imaginas y casi un gesto automático que parece inofensivo. Sin embargo, ese pequeño dato que acabas de compartir es mucho más valioso de lo que imaginas. Para muchas empresas, tu número no es solo una forma de enviarte un SMS, es una pieza clave para identificarte, seguir tu actividad y recopilar información sobre ti.
La mayoría de las personas no se paran a pensar qué ocurre después. Y lo cierto es que, una vez lo introduces, tu número empieza un largo recorrido que va bastante más allá de recibir un simple código de verificación. ¡Si quieres saber qué pasa cuando introduces tu número de teléfono sigue leyendo porque esto te interesa!
Por qué y para qué te solicitan que introduzcas tu número de teléfono
Como hemos dicho, muchas aplicaciones te piden el teléfono para confirmar que eres una persona real. Te envían un SMS con un código, lo introduces y tu cuenta queda activada. Este sistema ayuda a evitar cuentas falsas, robots o suplantaciones de identidad. En determinados servicios, como bancos, tiene todo el sentido del mundo porque sirve como una capa extra de seguridad.
El problema es que, una vez que la empresa ya tiene tu número, rara vez lo elimina después de verificarte. Normalmente pasa a formar parte de una base de datos y queda permanentemente ligado a tu perfil.
El número de teléfono, a diferencia del correo electrónico, que puedes cambiar con facilidad o crear varios, y suele acompañarte durante años. Es prácticamente único, ya que normalmente no cambiamos de número de teléfono con frecuencia. Por eso, para muchas compañías, se convierte en una especie de documento de identidad digital.
Aunque cierres sesión o crees otra cuenta, tu número permite seguir reconociéndote y todo empieza a conectarse (tu historial, tus preferencias, tus compras, tus búsquedas, etc). No se trata de espionaje ni de nada ilegal, sino de construir un perfil de usuario lo más completo posible. Cuanta más información tengan, mejor pueden adaptar su producto… y también su publicidad a ti.
Publicidad especialmente diseñada para ti
Es posible que, después de registrarte en una app, empieces a notar anuncios sospechosamente relacionados con lo que has estado haciendo. Te descargas una aplicación de viajes y, al día siguiente, ves ofertas de hoteles en redes sociales. Te registras en una tienda online y comienzan a aparecerte promociones similares en otras páginas. Y es que, en muchos casos, no es coincidencia. Desde el punto de vista del marketing es muy eficaz. Desde el punto de vista del usuario, puede resultar inquietante.
Cuando tus datos circulan más de lo esperado
Otro aspecto que suele pasar desapercibido, y que deberías saber, es que muchas apps no trabajan solas. Detrás hay proveedores tecnológicos, herramientas de análisis, servicios de atención al cliente, empresas del mismo grupo, etc. Y es que, cuando aceptas la política de privacidad, a menudo también estás aceptando que tus datos se compartan con esos colaboradores. Por eso, te recomendamos leer la letra pequeña antes de darle a aceptar sin más. Sobre todo, si no quieres que tu correo electrónico circule por un sin fin de lugares.
Eso no significa que vendan tu número al mejor postor, pero sí que puede moverse entre distintas compañías que prestan servicios a la app. Y cuantos más lugares lo almacenen, más difícil es saber exactamente dónde termina. Con el tiempo, esto puede traducirse en más llamadas comerciales, mensajes promocionales o publicidad que no has solicitado.
El riesgo silencioso de las filtraciones
Hay otro factor que casi nadie tiene en cuenta: la seguridad. Cada vez que dejas tu número en una base de datos, confías en que esa empresa lo proteja bien. Pero, si se produce una filtración, tu teléfono puede acabar formando parte de listas interminables que circulan por internet.
Esos listados se usan después para campañas de spam, estafas por SMS o intentos de phishing. Mensajes que simulan ser de tu banco, de una empresa de paquetería o de un servicio que utilizas, pero que en realidad buscan engañarte. Cuantos más sitios tengan tu número, más riesgos.
Entonces, ¿qué deberías hacer? No se trata de desconfiar de todo ni de negarse a compartir datos siempre. Hay aplicaciones donde facilitar el teléfono es razonable e incluso recomendable. La clave está en ser un poco más selectivo. Quizá no pasa nada por dar tu número a tu banco o a una app de mensajería que usas a diario. Pero no lo introduzcas en páginas no seguras, como en un sorteo de una página desconocida, para probar un juego o para registrarte en una aplicación que apenas conoces. Un simple gesto de reflexión puede ahorrarte muchos mensajes y llamadas innecesarias en el futuro.
En definitiva, tu número de teléfono parece un dato simple, pero no lo es. Es una llave que permite identificarte y conectar información sobre ti.
En Nicos ponemos a tu disposición distintas tarifas de fibra y móvil para que puedas navegar por internet de forma fluida y segura. ¡Elige la que mejor se adapte a ti sin letra pequeña!